domingo 21 de febrero de 2010

No sé cómo olvidarme del invierno que pasé, entero, mirando Twin Peaks a cualquier hora;cuarenta de fiebre, gripe, con un colchón en el living; no podía dormir en el cuarto.
Ya había cambiado muchas veces la cama de lugar, hasta la había puesto en el medio, atravezada en diagonal, entre el placard y la puerta, con las dos ventanas dándole en ángulo agudo por un lado y obtuso por el otro.
La última posición que quedaba era irse del cuarto; y realmente sivió algunos días; no todos, pero algunos fueron blancos, una pantalla de tele sin antena; en el período de cura de la famosa gripe A, sin contacto con nadie más que lo muy necesario, pasaron varios días como la tele sin canales, sin dejar memoria específica. No había nada que recordar. Eran días bastante chotos. Me sentía traicionada y amaba. No sé si prefiero esas inconveniencias; realmente todavía no estoy segura. Capaz.