martes, 15 de diciembre de 2009

Siberia, serás para mí!

Todo lo que siempre quise, un par
de orejas enormes, aun si
tu enormidad,
lindaba con lo deforme, Siberia!









Estoy harto de oír y decir pavadas
en este cuerpo felpudo
donde hacen eco pavadas y más pavadas.
Siberia, aun cuando venías a casa
completamente borracha
yo no podía dejar de mirar tus orejas
ciruelas huecas, manchones
en tres dimensiones! Ah, eras un monstruo de los sonidos,
ogro de los bosques y los volcanes,
terror de manga animé!,
lobo que me llevabas por las estepas, y yo, rama partida
de un arbolito de navidad
no me imaginaba que todo, Siberia, era tan complicado
por no decir sospechoso:
tus infinitos abrigos, capas y capas de ropa
eran para taparte mejor; las latas
contaban raciones para uno solo.

Siberia! Qué hiciste de mí, recuerdo tu discman
con pilas eternas cargadas en hielo; y el mapa de las pisadas
de cangrejitos apenas, por el mundo ancho
de tu columna, mensajero del zar en la sombra!





No te da vergüenza, enterrar un mamut
después de morderle la cola?

Hoy ríos de informes
creyeron la historia que les contaste:
la Era de Hielo tenía que ir
y venir, las especies
caen de costado en cualquier trópico de la tierra. Mentiras!, yo ví comolamías
su mano antes de dar el hachazo.







Y a veces agregabas, no sin antes mirar fijo tus manos:
Qué rico mamut! encontramos en el camino, ni todas las hachas del mundo, ni sables machetes o tramontinas podrían cortar estas pieles como yo puedo, Yo, que compré los trineos más caros del mundo y un siglo de indiferencia a los tratos humanos
me hicieron Siberia: en este macizo lugar

de la fragilidad general de Siberia

voy a morder la cola del último mamut de la era
y dejarlo
morir, dónde más...

Ah, pero te digo, enfriadora de icebergs y pinos
que los cazadores marcan con tinta indeleble
y así saben por dónde vieron pasar animales:
el porvenir es largo, Siberia, y sobre los traidores
pueden armar casas y ciudades
los mismos que comieron de tu mano, alguna vez, sin miedo







Nadie pregunta por tí,
y creo que muchos se inclinan por la pena,
porque al elevarnos por encima detus rabiosas tierras
vimos que tu cárcel de hielo e industria pesada
despide pedos atmosféricos
de fábricas postindustriales