Hay un cuento anónimo, la historia de Don Sapo y Don Juan. Un día don Sapo le propone a don Juan un desafío: jugar una carrera, de la cual el ganador se llevará una gran cena con bebidas como premio. Al principio don Juan se resiste, pero al final acepta y todo se dispone para el desafío. Las reglas son claras: el primero en llegar a la línea de meta ganará. Don Sapo, creyéndose muy astuto, se pone en la recta final apenas empieza la carrera, y cuando don Juan llega se da cuenta de que perdió. Sospechando la trampa, le dice a don Sapo algo así como "OK, ganaste vos, pero igual no tenés cara de haber corrido".
Don Sapo triunfa, pero bajo la ley de la trampa. Se libera del desafío que él mismo propuso, pero nadie cree realmente que haya hecho mérito alguno para ganar.