Es un bar con dos salones. Se puede fumar en los dos. Estoy sola al principio pero después aparecen mi ex y mi ex. Una es menos ex, entonces se sienta conmigo.
La otra está con unos suecos que sacó a pasear. Voy más tarde a hablarle, dice que el tema de los llamados era que me quería preguntar una cosa. Misterio.
La menos ex se da cuenta de que pasa algo raro, y como es una manipuladora me llama, prometedoramente. No las presento, igual seguro se conocen de otro lado; eso pasa siempre, ¿se fijaron? Directa o indirectamente.
Me quedo en la mesa de la menos ex y sin sentir nada le toco una pierna que no me gusta; la idea del poder se le viene a la cabeza y se enoja un poco. Me caen todas las fichas de golpe: nunca la soporté; la menos ex me aburre, por otra parte, porque me divierte siempre igual. Entonces, ni una ni otra.
La más ex parece que está con otra y tampoco quiere presentarla, pero yo me doy cuenta de quien es y pienso, con todo el mal que puedo, que es muy fea, porque el amor es de derecha y tengo que pensar así.
domingo, 14 de diciembre de 2008
Tenía un trabajo de noche en una megatorre plateada con departamentos chiquitos y guardias de seguridad, yo vivía enfrente; no me acuerdo el clima. La chica del quiosco era medio stone, le compré cigarrillos una de esas noches a la vuelta, y le dí un papelito con mi número para encontrarnos en casa a los quince minutos.
Cuando tocó el timbre sonó el teléfono: la cantante había muerto.
Cuando tocó el timbre sonó el teléfono: la cantante había muerto.
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